Asuntos de dinero 

Gonzalo Bernardos lo tiene claro para mantener el sistema de pensiones: «La solución es…»

Es una de las mayores preocupaciones de los españoles, de los políticos y de los economistas. Para unos, algo sostenible o al menos resoluble con unas reformas; para otros, insostenible, salvo un ‘borrón y cuenta nueva’ doloroso o al menos unas medidas contundentes de ajuste. El economista Gonzalo Bernardos, habitual en tertulias, no podía dejar de analizar y opinar sobre el futuro de las pensiones y parece estar en el «bando» pesimista. Ha lanzado una alerta clara: el modelo «es tan generoso que su viabilidad está en riesgo. A mí me da igual que el déficit lo tenga la Administración Central o la Seguridad Social, porque ambos es déficit del Estado y el actual es de 65.000 millones de euros«, dijo en una entrevista al portal Noticias Trabajo.

Bernardos analizó en esa entrevista el futuro del sistema público: «Lo podemos pagar, pero ese déficit va a ir subiendo», afirmó. La combinación de una población cada vez más envejecida, una natalidad bajo mínimos y un mercado laboral pensionado pone en jaque a la Seguridad Social, que asume la carga de unas pensiones crecientes sin una base sólida de ingresos.

El gran tabú: subir cotizaciones o recortar pensiones

Bernardos expone las únicas opciones posibles, aunque impopulares: o bien suben las cotizaciones de los trabajadores, o bien se recortan las pensiones actuales. Ambas le parecen injustas: «Solo falta que los jóvenes, que ya ganan poco, cobren menos porque pagan más», apuntó.

Tampoco aprueba rebajar la paga de los jubilados actuales. Cree que no es lícito quitarle a quien ya se lo ha ganado. ¿Qué hacer entonces? Bernardos plantea la única solución que considera viable a medio plazo: alargar la vida laboral. Si la esperanza de vida sigue aumentando, también debería hacerlo la edad de jubilación. No es lo que nadie desea, pero cree que es lo único sostenible.

El problema de fondo: pensiones privadas poco rentables

España tampoco encuentra refugio en los planes de pensiones privados, que siguen siendo una opción marginal para la mayoría. La media de ahorro apenas alcanza los 11.000 euros por persona, según Bernardos. Y la rentabilidad, según denuncia, es malísima.

«Hay mucha gente que ha puesto dinero, pero cuando ve la rentabilidad ya no pone más», asegura el economista. Parte del problema, según él, radica en que las gestoras velan más por sus intereses que por los del cliente. Esta falta de incentivos reales convierte a los productos de ahorro a largo plazo en una opción poco atractiva para las clases medias.

Una mezcla que augura un futuro cada vez con más incertidumbre y menos garantías. Si ni el sistema público ni el ahorro privado garantizan un retiro digno, la incertidumbre crece, y cada día que pasa sin reformas de fondo, la brecha entre ingresos y gastos se amplía.

Bernardos no es el único que lo advierte. El Banco de España ha reiterado en varios informes que, sin cambios estructurales, el sistema será insostenible, aunque en el último se desdijo y contradecía las conclusiones del antecesor, Ángel Gavilán, lo que ha provocado críticas al nuevo Gobernador, José Luis Escrivá.

Avisan desde fuera

La OCDE y la Comisión Europea también advierten. España necesita actuar con urgencia, y no solo con ajustes cosméticos o discursos tranquilizadores.

La OCDE alerta sobre la falta de reservas y también ha expresado su preocupación por la sostenibilidad del sistema de pensiones en España. En su informe Pension Markets in Focus 2024, destaca que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social apenas representa el 0,4% del PIB, una de las cifras más bajas entre los países miembros. En comparación, países como Corea del Sur y Japón cuentan con fondos de reserva que superan el 30% de su PIB.

Esta escasez de reservas limita la capacidad del sistema para hacer frente a futuras crisis económicas o demográficas, aumentando el riesgo de que no se puedan cumplir las promesas de pensiones a largo plazo.

Las advertencias de Bernardos se ven respaldadas por las proyecciones de la Comisión Europea. Según el Informe de Envejecimiento 2024, se estima que el gasto en pensiones en España alcanzará el 17,3% del PIB en 2050, frente al 12,9% actual. Esta tendencia se atribuye al envejecimiento de la población y a la baja tasa de natalidad, factores que incrementarán la presión sobre el sistema de pensiones.

Además, la tasa de sustitución, que mide la relación entre la pensión media y el salario medio, disminuirá significativamente, lo que indica que las futuras generaciones recibirán pensiones menos generosas en comparación con sus ingresos durante la vida laboral.

¿Qué se puede hacer desde ya?

Ante esta realidad, muchas personas están buscando vías alternativas para asegurar su futuro. Entre ellas, aumentar la cultura financiera, diversificar ingresos o invertir en activos que generen rentas pasivas. También cobra importancia la educación sobre planificación financiera desde edades tempranas, algo prácticamente ausente en el sistema educativo español.

Además, se reabre el debate sobre la conveniencia de un sistema mixto de pensiones, como en países nórdicos, que combine reparto con capitalización individual. Aunque en España esta opción genera resistencias ideológicas, podría ofrecer mayor estabilidad.

Por su parte, Bernardos lanza sus propuestas, que considera una necesidad: «Todos mis amigos están locos por jubilarse, tienen menos de 60 años y no pueden más, pero no es el deseo, sino la clave de saber si la administración puede pagar estas pensiones«, advirtió. Su análisis apunta a una transformación profunda del contrato social, adaptado a una longevidad sin precedentes y a un mercado laboral fragmentado.

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